El Valor de lo Cotidiano

Estimadas familias, os dejo aquí un artículo escrito por Gema Morales, educadora en Morata 1 y publicado en la revista «Debates» de la Comunidad de Madrid.

El Valor de lo Cotidiano

Resumen

Los niños y las niñas necesitan espacios seguros y adecuados para su edad y desarrollo, y unos cuidados de calidad que les permitan desarrollar de forma saludable todo su potencial. Para ello es necesario que los adultos les proporcionemos las condiciones adecuadas. Es decir, unos espacios adecuados a sus características y necesidades y unos cuidados de calidad, que seamos sensibles y respetuosos ante las necesidades y ritmos individuales de cada uno/a de ellos/as y que estemos atentos a la comunicación no verbal ofreciéndoles atención plena en la interacción.

Punto de partida

Motivadas por la directora de Zona y conscientes de la necesario y también difícil de poner en valor el carácter educativo de la etapa 0-3 años, parte del equipo educativo de las Casas de Niños de Morata de Tajuña 1 y 2, iniciamos una formación a cargo de las personas responsables del proyecto “Los cien lenguajes”, que nos hablaron sobre la importancia de los espacios, los materiales y los cuidados en el desarrollo saludable de los niños y niñas, y cómo puede ser aplicado en la práctica diaria de nuestras Casas de Niños, desde el enfoque de Emmi Pikler.

Abordamos la formación a lo largo de dos cursos. Comenzamos por la formación sobre los espacios que, en principio era la demanda del equipo. Sin embargo, nos dimos cuenta de que, una vez que se transforman los espacios y se comienza a implantar una nueva metodología, se hace imprescindible y muy necesario abordar los cuidados. Las circunstancias favorecieron que al siguiente curso todo el equipo pudiéramos realizar la formación sobre cuidados. El Ayuntamiento fue el que financió la formación haciéndola posible.

Comenzamos reflexionando en equipo acerca de nuestra concepción sobre la infancia. Llegamos a la idea de niño/a como ser individual, social, global, capaz y competente. Y nos fuimos adentrando en sus necesidades y en cómo darles respuesta desde esta mirada. Según la perspectiva de Pikler, los niños y niñas necesitan espacios seguros.

«los niños y las niñas necesitan que los adultos les proporcionemos espacios seguros y adecuados para su edad y desarrollo.»
Es así como el equipo educativo vamos poniéndonos en marcha e iniciando, en paralelo a la formación y poco a poco, la transformación y adecuación de los espacios y de los materiales.

Comenzamos a diseñar los espacios de las aulas teniendo en cuenta que debían responder a la necesidad de movimiento libre de los niños y de las niñas, garantizando su seguridad, y ofrecer oportunidades para la exploración y el aprendizaje autónomo. Es decir, ser accesibles sin que sea necesaria la intervención de la educadora.

Todas las aulas han quedado configuradas con un espacio de movimiento que da respuesta a la necesidad de subir, bajar, trepar y encaramarse a diferentes alturas, saltar, reptar, deslizarse,…además de una zona de experimentación, construcción, descanso y juego libre. Las aulas de 2-3 años cuentan, además con una zona de juego simbólico o de imitación, dependiendo de la edad.

Es importante destacar la necesidad de establecer límites de forma clara y respetuosa en los momentos de juego libre y experimentación, que proporcionen estructura a niños y niñas. Al hacerlo, les estamos proporcionando seguridad y orientación, al mismo tiempo que les permitimos jugar y experimentar libremente en un ambiente seguro y estimulante. Los límites son necesarios para proporcionar seguridad. Les ayudan a comprender lo que se espera de ellos en estas situaciones.

Objetos que utilizan los niños en la casa de niños de Morata de Tajuña. Aula para realizar juegos en la casa de niños de Morata de Tajuña.

Y no nos hemos quedado sólo en las aulas. También los espacios exteriores y los espacios comunes.

En el caso de la Casa de Niños Morata I hemos acondicionado la entrada al centro para que las familias, a pesar de lo pequeña que es ésta, puedan disponer de un espacio acogedor en el que permanecer con sus hijos e hijas hojeando algún cuento, por ejemplo, o como momento de tránsito entre su casa y el Centro o viceversa. Además, se les da la posibilidad de llevarse a casa, alguno de los libros de la biblioteca de adultos que hemos puesto a su disposición y ver algunas de las imágenes que documentan los momentos y aprendizajes que realizan sus hijos e hijas en la Casa de Niños. También lo utilizamos puntualmente para ofrecer alguna propuesta para los niños y niñas: teatros o mesa de luz por ejemplo.

Espacio interior de la casa de niños de Morata de Tajuña Día de la familia en la entrada a la casa de niños de Morata de Tajuña

En la Casa de Niños Morata II el pasillo se utiliza para exponer algunas de las producciones de los niños y de las niñas. Igualmente se exponen imágenes que documentan los procesos de aprendizaje o elementos utilizados en propuestas ofrecidas a las criaturas utilizadas en algún teatro, por ejemplo. De esta manera ofrecemos a las familias una ventana por donde poder asomarse y compartir con sus hijos e hijas algunas de las experiencias que viven en el centro.

Consideramos que mostrando a las familias los procesos y experiencias que viven sus hijos e hijas en las Casas de Niños estamos contribuyendo a generar cultura de infancia, poniendo en valor y mostrando cuánto de educativo hay en todo cuanto los niños y niñas viven y experimentan.

En cuanto a los espacios exteriores aún seguimos en el proceso de transformación. Este tema lo vimos muy de pasada y hemos dedicado otra formación completa para abordarlo. Nuestra intención es convertirlo en una extensión del espacio del aula y nuestro reto es conseguir naturalizar ambos espacios de las dos Casas de Niños. Conseguir un suelo natural, de tierra por ejemplo.

Patio zona de movimiento en la casita de niños en Morata de Tajuña. patio zona de casita en la casa de niños en Morata de Tajuña

«el papel de los adultos es proporcionar un ambiente seguro y estimulante para los niños y las niñas.»

Hemos seguido el criterio de ofrecer materiales simples, sencillos y naturales.  Para ello, hemos ido adaptando algunos materiales que ya teníamos, eliminando y sustituyendo otros y adquiriendo algunos nuevos. Sobre todo hemos ido eliminando muchos de plástico y colores llamativos, por madera, tela, metal,… y colores más neutros. Hemos hecho acopio de elementos naturales y material no estructurado (piñas, piedras, conchas, botes, palos,…) que ofrece infinitas posibilidades de acción y proporciona diferentes percepciones y sensaciones.

Igual que cuidamos los espacios, también hemos hecho una selección cuidada de los materiales que ofrecemos a los niños y las niñas, y cómo y dónde los disponemos dentro de los diferentes espacios. Cuidamos la manera en cómo se los presentamos. Tenemos en cuenta la dimensión estética, el orden y cuidado de los materiales que ponemos al alcance de niños y niñas.

Materiales naturales. Piñas, conchas, madera,... en unas cestas

En general, seguimos los criterios sobre los materiales recomendados por Pikler. Materiales simples, naturales y seguros diseñados para fomentar el desarrollo físico, cognitivo y emocional de los niños a través de la exploración libre y la experimentación.

Casa de niños de Morata de Tajuña. cocinando con hojas y castañas.

«los cuidados cotidianos son fundamentales para la seguridad afectiva.»
Reflexionar en equipo, de la mano de nuestras formadoras, sobre la importancia de los momentos de cuidados, nos ha ayudado a ser aún más conscientes de ello y a tomar responsabilidad sobre estos momentos.  El día a día en la vida cotidiana de la Casa de Niños, está lleno de momentos significativos y fundamentales para el desarrollo y la seguridad afectiva de las criaturas. Entre ellos están: el cambio de pañal, la comida, cogerles en brazos, y un sinfín de actos cotidianos, a través de los cuales niños y niñas van construyendo sus aprendizajes y formando su identidad. Se perciben a sí mismos en función de cómo son sostenidos, mirados, tocados, hablados,… Los momentos de cuidados son momentos privilegiados entre el adulto y la criatura, ya que se desarrollan en una relación muy íntima entre ambos.

Fue un lujo grabar momentos puntuales de la mañana en el aula con los niños y niñas para poder analizarlos después. También tuvimos la oportunidad de que las formadoras vinieran a nuestras aulas a realizar observaciones.

Ha sido clave en este proceso detenernos y replantearnos cómo organizar cada uno de estos momentos para que no se transformen en actos mecánicos y rutinarios, estando atentas y disponibles corporalmente a la comunicación con los niños y las niñas. Es importante que su dignidad y autonomía sean tenidas en cuenta y respetadas. Permitiéndoles participar activamente en estos momentos, en lugar de tratarlos como objetos pasivos que reciben nuestros cuidados. Estando  atentas a sus necesidades y deseos, y dispuestas a adaptarnos a sus ritmos y preferencias. Evitando expresiones de impaciencia o frustración, y que en su lugar, mantengamos una actitud tranquila y amable.

Esto permite crear un ambiente de apoyo y seguridad para las criaturas en las Casas de Niños.

Las actuaciones más significativas que llevamos a cabo a la hora de reorganizar los momentos de los cuidados han sido establecer turnos para el momento del cambio de pañal y el aseo. El momento de la comida y el del tentempié de media mañana en algún aula se han organizado en pequeños grupos, lo que facilita una atención más individualizada.

Es muy gratificante percibir cómo responden cuando se les da el tiempo necesario para hacerlo. Cómo se relaja su tono muscular y cambia su expresión cuando se sienten competentes, escuchados, tenidos en cuenta,…En definitiva, cómo fluye la relación cuando se han creado las condiciones adecuadas y un vínculo seguro entre adulto y niño/a.

Momento de cuidados. Lavado de manos de los niños de la casa de niños de Morata de Tajuña.

Todo ello requiere por nuestra parte una actitud consciente y mucha presencia. Dejar, en la medida de nuestras posibilidades, a un lado las prisas para dar paso a la calma, la delicadeza y la presencia. Ofrecer una mirada atenta que deje paso a sus iniciativas con nuestra gestualidad, disponibilidad corporal o nuestras palabras. Favorecemos así que el niño y la niña construyan una base sólida en su seguridad afectiva y personal, y su capacidad de ser autónomo en situaciones de juego y exploración, ya que tiene integrada la presencia afectiva de un adulto significativo que lo cuida.

Valoración del proceso.

«los espacios diseñados para responder a las necesidades de los niños y niñas favorecen su autonomía y contribuyen a desarrollar su sentimiento de competencia»

A través de la transformación de los espacios llevadas a cabo en ambas Casas de Niños del municipio de Morata de Tajuña, nos proponíamos adaptar cada una de las aulas a las necesidades de juego, movimiento, actividad y descanso de los niños y de las niñas. Hemos podido observar que, gracias a ello, se ha visto favorecida la autonomía de los más pequeños y en ocasiones hemos visto reducidos los conflictos.

A través de su actividad espontánea y autónoma los niños y las niñas son capaces de desarrollar su sentimiento de competencia.

Momentos de reunión en la casita de niños de Morata de Tajuña.

Somos conscientes, que esta autonomía no sería posible, sin unos cuidados de calidad por parte del adulto. Cuidados que le aportan el bienestar y la seguridad afectiva suficientes y que les permite estar ocupados en sus aprendizajes y en sus proyectos de juego y acción,  además de favorecer la conciencia sobre sí mismos, lo que favorece el inicio de la autorregulación de sus necesidades y emociones. Por ejemplo, en el momento de la comida, reconociendo si está saciado y no quiere más.

Hemos creado espacios más seguros, que permiten a los niños y las niñas explorar y construir sus aprendizajes a través de la experiencia y en función de sus necesidades, favoreciendo un ambiente más relajado y distendido, al posibilitar que cada criatura permanezca en la zona del aula que responde a sus necesidades e intereses.

Las familias han sido partícipes de todo el proceso. Desde el equipo hemos ido informándolas paralelamente a estas transformaciones. La formación y la experiencia nos han permitido fundamentar nuestro trabajo y dotar de criterio pedagógico las decisiones que hemos ido tomando. Es fundamental y necesario, a la hora de introducir cualquier cambio metodológico o alguna decisión que afecta a actividades que se han realizado siempre de una determinada manera, que las familias cuenten con toda la información y el porqué de estas decisiones para que puedan entender estas transformaciones y muestren menos resistencias.

Contemplar el momento de la entrada y de la salida, como momentos de intercambio y de relación entre familia y centro permite, no sólo que los niños y las niñas se incorporen más tranquilos al aula, también que pueda haber unos momentos de comunicación entre las educadoras y los padres. Estos son momentos privilegiados para conocernos mejor y cultivar la confianza. Lo que influye de forma positiva en la seguridad de los niños.

La reflexión en equipo nos ha permitido intercambiar ideas y perspectivas, lo que en algunas ocasiones nos ha ayudado a mejorar la calidad de la atención hacia los niños y niñas. El trabajo en equipo ha facilitado unificar criterios, la colaboración y el compromiso, en beneficio tanto de los niños y niñas como del equipo educativo que trabajamos en la Casa de Niños.

Conclusiones

Esta formación ha supuesto un cambio de mirada con respecto a nuestra manera de entender y organizar los espacios, los materiales y los momentos de cuidados. Podemos decir que ahora partimos de la idea del espacio como tercer educador y de la concepción de los cuidados como un momento de relación privilegiada entre los niños y las niñas y el adulto, base para el desarrollo de un apego y unas relaciones seguras que permitan a la infancia crecer en un ambiente cuidado que responda a sus necesidades reales.

La filosofía de Emmi Pikler nos ha aportado ideas muy valiosas:

–        Sobre los espacios. Enfatiza la importancia de un entorno seguro y adaptado a las necesidades de cada niño/a, que les permite explorar y aprender de manera autónoma y a través de la experiencia, garantizando su seguridad por un lado y tener sus necesidades de juego, movimiento, exploración, aprendizaje, afecto y cuidado cubiertas.

–        Sobre los cuidados destaca la importancia de la atención plena, la comunicación no verbal, la sensibilidad y el respeto por las necesidades y ritmos individuales de cada niño y de cada niña. Los adultos debemos permitir que los niños exploren y aprendan a su propio ritmo, y no deben imponer sus expectativas o deseos sobre los niños.

Es necesario que sigamos formándonos, desaprendiendo y reflexionando sobre la importancia de los momentos de cuidado y cómo pueden ser utilizados para apoyar el desarrollo de los niños y niñas en las Casas de Niños. Sobre cómo en la relación entre un niño o niña y un adulto, el buen trato y los diálogos respetuosos son esenciales para fomentar una relación saludable y positiva. El buen trato implica que el adulto debe tratar al niño con respeto, dignidad y comprensión, reconociendo su individualidad y sus necesidades únicas.

«las relaciones basadas en el buen trato contribuyen de manera positiva en la autoestima, autoconcepto y el bienestar emocional.»

Cuando se establece una relación basada en el buen trato y el diálogo respetuoso, el niño se siente valorado y comprendido, lo que contribuye positivamente a su autoestima, autoconcepto y bienestar emocional. Además, este tipo de relación fomenta un ambiente de confianza y seguridad, lo que permite al niño desarrollar habilidades sociales y emocionales saludables.

Dos niños de espaldas se agarran de la mano.

La atención individualizada en los momentos de cuidado requiere, de una actitud consciente y presente por parte del adulto, de manera que se pueda establecer una comunicación y una interacción significativa con los niños y niñas. Hacerlo, es lo que transforma estos momentos cotidianos, en oportunidades de aprendizaje y de desarrollo emocional y social para los niños y niñas.

Es importante destacar que esta atención individualizada no solo implica estar atentos a las necesidades y deseos de los niños y niñas, sino a sus ritmos y tiempos. Cada niño y niña es único y tiene su propio ritmo de desarrollo y de aprendizaje, y es responsabilidad del adulto adaptarse a ellos y brindarles el tiempo y el espacio necesario para que puedan desarrollarse de manera óptima.

En definitiva, la atención individualizada en los momentos de cuidado implica una actitud consciente, presente y sensible por parte del adulto, que permita establecer una relación de confianza y cercanía con los niños y niñas. Al hacerlo, estamos favoreciendo que se creen momentos significativos y valiosos en la vida cotidiana de la Casa de Niños, que contribuyan al desarrollo emocional, social y cognitivo de los niños y niñas.

Bibliografía:

–        Espacios en armonía. Propuestas de actuación en ambientes para la infancia. Beatriz Trueba Marcano. Octaedro.

–        Materiales 0-3. Cristina Llinares Francisco, Iria Mantilla Álvarez. Grao.

–        Moverse en libertad. El desarrollo de la motricidad global. Emmi Pikler. Narcea, Madrid 2000.

Foto de Gema Morales Martinez educadora infantil de la casa de niños de Morata de Tajuña.

Gema Morales Martínez.
Educadora infantil en las Casas de Niños I y II desde hace 24 años.
Educadora Social, psicomotricista y formada en Pedagogía Sistémica.
Casa de niños de Morata de Tajuña.
Comunidad de Madrid.

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