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  6. El tiempo de acogida.

El tiempo de acogida.

El tiempo de acogida es el periodo en el que desde la Casa de Niños acogemos y acompañamos a los niños/as y a sus familias. Es un tiempo necesario para que ambos establezcan la confianza básica necesaria para sentirse a gusto en el centro.

Su duración no está establecida, ya que cada niño/a y cada familia, vive el proceso de forma diferente.

Podremos decir que el tiempo de acogida ha finalizado cuando los niños/as vivan diariamente el centro como un lugar familiar, en el que poder relacionarse y desarrollar sus proyectos de juego de manera libre y autónoma. Y las familias lo sientan como un espacio de confianza, de relación, de calidad y calidez profesional.

El niño/a que se incorpora por primera vez a la Casa de Niños tiene que separarse del medio familiar (el único que conoce hasta ahora y en el que se encuentra seguro/a), para entrar a formar parte de un entorno nuevo, que aunque atractivo, es de momento, totalmente desconocido para él o ella, en el que ha de establecer nuevas relaciones y crear nuevos vínculos con adultos de referencia que aún no conoce, y a los que tiene que compartir con otros niños/as.

Es un proceso emocional costoso pero a la vez una experiencia positiva de crecimiento personal. CRECER significa separarse progresivamente del círculo de las primeras relaciones, y ampliarlo de manera progresiva a otros contextos sociales.

Gracias al acompañamiento de su familia, del/la educador/a y teniendo la vivencia de que cada día suceden las mismas cosas (que su familiar de referencia siempre vuelve a buscarle) podrá elaborar la experiencia y llegar a aceptarla de forma voluntaria.

Sentirse confiado/a y seguro/a en la Casa de Niños es una conquista personal de cada niño/a ya que son ellos/as quienes viven el proceso. Los adultos no podemos evitar sus sentimientos, aunque sí podemos mostrar comprensión y ayudarle a asumirlos.

Puede suceder que la expresión de las emociones de los niños/as durante este tiempo provoque alguna alteración en su conducta. Esto suele estar motivado porque aún no pueden usar la palabra para expresar sus emociones,  utilizando otros recursos (pueden darse más rabietas de lo habitual, pequeñas alteraciones en el sueño y en la alimentación, mayor timidez, mayor apego a la familia cuando sale de la Casa de Niños…). Estas expresiones no se producen siempre, ni de igual manera, en todos los niños/as ya que cada niño/a es único/a.

Una vez superado este proceso desarrollarán la capacidad de ser ellos/as mismos/as. En la Casa de Niños ganarán otra comunidad de iguales, con valores complementarios a la familia.

Las familias también viven su proceso de familiarización. Ellas también experimentan la separación, y como consecuencia también pueden aparecer emociones y sentimientos difíciles ante la nueva situación (pena, temor, culpa, inseguridad e incertidumbre).

¿QUÉ HACEMOS DESDE LA CASA DE NIÑOS PARA FACILITAR EL TIEMPO DE ACOGIDA A LOS/AS NIÑOS/AS Y SUS FAMILIAS?

Desde la Casa de Niños, ANTES DE LA INCORPORACIÓN en septiembre:

  1. Damos a conocer a las familias el proyecto de la Casa de Niños:
  • Proporcionando la información más importante sobre el proyecto de centro y los criterios de funcionamiento
  • En el mes de septiembre, antes de la incorporación, mantendremos una reunión de presentación.
  1. Favorecemos el conocimiento y acompañamiento específico a cada niño/a a través de la entrevista inicial que realiza cada tutor/a con cada familia. En ella la familia ofrece la información más relevante sobre su hijo/a (sus hábitos y costumbres, su alimentación, higiene, sus gustos y preferencias de juego, sus rasgos de personalidad, etc.) al tutor/a. es aconsejable que el niño/a esté presente.

DURANTE LA INCORPORACIÓN:

  • Cada tutor/a establece una relación afectiva personalizada con cada niño/a, procurando que se sienta respetado/a y querido/a.
  • L@s educadores/as estamos disponibles ante las necesidades del niño/a, ofreciendo recursos que le ayuden a elaborar su proceso.

 

  1. Ofrecemos los recursos para que el niño/a y su familia integren poco a poco, a su ritmo, la experiencia:
  • Pidiendo la presencia de la familia en el centro durante los primeros días, facilitando que la incorporación del niño/a a toda la jornada sea progresiva y secuenciando la entrada de los niños/as nuevos/as.
  • Acordamos con cada familia, previo a la entrada del niño/a, un plan de incorporación flexible, en función de su evolución y de las posibilidades de organizarse de la familia.
  • El/la educador/a facilita información diaria a cada familia sobre la evolución del niño/a durante el tiempo de acogida.
  • Elaboramos la planificación poniendo todos los recursos humanos y materiales en función del tiempo de acogida.
  • El/la educadora organiza los espacios, tiempos y materiales en función de las necesidades de los niños/as, lo que favorece un clima de seguridad y bienestar.

¿QUÉ PUEDEN HACER LAS FAMILIAS PARA FACILITAR EL TIEMPO DE ACOGIDA A SU HIJO/A?

  1. ANTES DE LA INCORPORACIÓN
  • Conocer a las personas y los espacios de la Casa de Niños y su estilo educativo. Participando en reuniones, encuentros, entrevistas y/o a través de llamadas telefónicas previas a la entrada de su hijo/a, la familia puede aclarar dudas y empezar a construir con las personas que van a estar con él/ella un clima de diálogo y confianza.
  • Transmitir a su hijo/a confianza en el centro: hablarle en positivo del centro, mostrárselo como un lugar bueno para él/ella, explicarle que va a ir a la Casa de Niños, quien irá a llevarle y recogerle cada día, hablarle de los educadores/as con las que va a estar, y sobre todo, evitar expresiones amenazantes del tipo “Ya verás cuando vayas a la casita, allí sí que vas a aprender a…”.
  • Ayudar al niño/a a familiarizarse con ella: podéis dar paseos por sus alrededores y mostrársela: “Mira, ésta es la casita” “Ahí vas a poder jugar con otros niños y niñas”…

 

  1. DURANTE LA INCORPORACIÓN
  • La jornada de bienvenida, dia en el que los niños asistirán por primera vez al centro con sus familias, se llevará a cabo en el patio.
  • El tiempo de acogida transcurrirá en el que será su aula durante todo el curso.
  • Acompañar al niño/a el tiempo que sea posible o necesario, dependiendo de las posibilidades laborales y personales de cada familia. Este aspecto favorece que el niño/a explore el nuevo espacio desde la seguridad que le da la presencia de su familia, y que viva la relación entre el educador/a y el familiar que le acompaña como algo positivo.

Además de percibir que esta relación es buena, facilita que tanto el niño/a como la familia confíe y vayan conociendo a el/la educador/a y a las distintas personas que van a estar con el niño/a. La familia que, por algún motivo, no pueda acompañar a su hijo/a, tendrá la posibilidad, a la hora de la entrada o la salida, de permanecer con él o ella un tiempo, para compartir alguna de sus vivencias en el espacio y con los materiales que van siendo significativos.

  • Mantener una presencia que sea “útil “para el niño/a. Para conseguirlo os damos unas pequeñas consignas:
  1. Ubicaros en la zona de clase que estará preparada para vosotros/as, y que sea el niño/a quién, el que por iniciativa propia, se acerque y/o aleje de las zonas de juego según su necesidad e interés.
  2. Fomentar su autonomía, dejándole explorar por iniciativa propia.
  3. Centraros en vuestro hijo/a, no jugar con otros niños/as a no ser que estén compartiendo ese juego y os lo pida, no coger en brazos a otros/as niños/as.
  4. Evitar distracciones como uso del móvil por ejemplo.
  • Cuidar el momento de la despedida:
  1. Despediros siempre, aunque el niño/a esté jugando, “entretenido”, con una despedida afectuosa, corta y clara. Si el familiar que acompaña se va sin despedirse, cuando el niño/a se da cuenta que el adulto no está siente inseguridad y abandono. Es preferible que exprese su desacuerdo ante la marcha de la familia, aunque sea difícil para ambos, que darse cuenta de repente de que el familiar no está. Facilitar este momento procurando que las despedidas sean cortas, mostrando tranquilidad, seguridad y afecto,…
  2. Dar al niño/a referencias concretas de quién y cuándo volverán a buscarle (vendremos después del patio, del cuento…). Le ayuda a anticipar y asegurar que se producirá el reencuentro con su familia.
  3. Evitar los chantajes de cualquier tipo (si no lloras, te compraré… o te traeré…; si lloras, me pondré triste…o se van a reír de ti…). Y las comparaciones (mira, ningún amigo/a llora…)
  • Adecuar, en la medida de lo posible, la progresión del tiempo de estancia del niño/a en la Casa de Niños a su capacidad de tolerar la separación: siempre que la organización familiar lo permita, ir aumentando, poco a poco y en función de los progresos del niño/a, el tiempo de estancia.
  • Ofrecer información a los/as educadores/as que les pueda servir para comprender y ajustarse mejor a la necesidad de cada niño/a. Solicitarnos información o una entrevista siempre que lo consideréis necesario.
  • Acompañar los sentimientos que pueda manifestar en este tiempo, tanto dentro como fuera del centro, teniendo en cuenta que su expresión puede suponer alguna alteración de su conducta (rabietas, apego excesivo a vosotros/as, pegar, estar más triste,…).
  • En el hogar, atrasar los cambios en la vida cotidiana del niño/a a que finalice el proceso (no cambiarle de habitación, no retirar el chupete,…).
  • Intentar una asistencia continuada a la Casa de Niños, a no ser que estén enfermos/as.
  • Ser puntuales, respetando el horario indicado, y evitando llegar demasiado pronto al centro o demasiado tarde. Es recomendable, a la hora de recogerlos, que lo hagáis todas las familias a la vez.

Equipo Educativo Casas de niños de Morata de Tajuña.

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