La inclusión en los centros de educación infantil es fundamental para garantizar una educación equitativa y de calidad para todo el alumnado, independientemente de sus capacidades, origen o contexto socioeconómico.
La normativa actual (Decreto 23/23) defiende la eliminación de las barreras existentes en los centros para favorecer la atención a las diferencias individuales del alumnado. Por ello, es necesario que los centros educativos lleven a cabo medidas para adaptarse a las características de cada individuo.
Promover entornos inclusivos desde la primera infancia fomenta el respeto, la diversidad y la convivencia, contribuyendo al desarrollo integral de cada niño y fortaleciendo la cohesión social.

