El ideario básico de la escuela en sus orígenes estaba basado en cuatro aspectos fundamentales:
- Una institución para todos.
- Un centro de formación de profesores de lenguas modernas.
- Utilización del método directo.
- Permitir la presencia en la misma clase de alumnos y alumnas.
Ya en la Memoria que al término del primer quinquenio de ensayo elevara a la Superioridad la Dirección se hacía notar cómo formaban la matrícula de la Escuela obreros y aristócratas, industriales y abogados, comerciantes y empleados de la Banca y de los Ministerios, sacerdotes y militares (de jefes a soldados), maestros y estudiantes de distintas carreras.
Rodolfo Gil, Director de la Escuela Central de Idiomas (1920-1930)
Para lograr estos objetivos se consideró imprescindible dotar a la escuela de un carácter especial, fuera de los moldes de otros centros docentes del Estado; por ello se le permitió tener autonomía en su funcionamiento, tanto para organizar sus enseñanzas como para adoptar cualquier decisión organizativa.
Fue precisamente la autonomía de funcionamiento la que permitió que se adoptara una decisión absolutamente novedosa, además de la apuesta por el método directo: la presencia en la misma clase de alumnos y alumnas hecho insólito en la España de ese momento.
La coeducación de sexos extendida hoy, más que en parte alguna por todas las instituciones de la América del Norte, se logró desde el primer momento y ha arraigado armónicamente en nuestra Escuela de Idiomas.
El número de alumnas fue a poco de fundarse igual al de alumnos, y muchos cursos lo ha superado notablemente.
Ello no obstante, y a pesar de no haber en la Escuela amplias galerías ni patios, ni holgadas estancias de espera y descanso, la corrección, respeto y formalidad son tan completos dentro de nuestro Centro como pudieran serlo en las Universidades Norteamericanas. Tanto que, en este aspecto, la Dirección no se ha visto obligada hasta hoy a intervenir ni a imponer asnción en ningún caso de incorrección de conducta o desorden entre alumnos y alumnas.
La Escuela Central de Idiomas. Su creación –sus enseñanzas- su desenvolvimiento –sus éxitos (1911 – 1927).
Desde los primeros años se estableció como preceptivo el método directo y experimental, insistiéndose en el carácter práctico de las clases.
El método directo se utilizaba en varios países europeos desde finales del siglo XIX y se caracterizaba por su interés en modernizar la enseñanza de lenguas extranjeras. Basándose en la primacía de la lengua hablada sobre el texto escrito, proponía dar más importancia a la fonética y a la pronunciación, enseñar la gramática mediante un enfoque inductivo y utilizar la lengua meta en clase.
Ni había exámenes a lo largo del curso ni se utilizaba libro de texto, salvo para actividades complementarias.
Los únicos exámenes propiamente dichos se hacían ante tribunal después de haber terminado el cuarto año de un idioma y tras haber obtenido el preceptivo permiso para presentarse al Certificado de Aptitud.

