Esta institución, diversa y abierta a todos desde sus orígenes, fue concebida como un lugar donde cualquiera, con independencia de su edad, profesión o clase social, pudiera aprender idiomas modernos, haciendo compatible esta actividad con otros estudios o con el trabajo.
Alumnos
Las clases albergaron desde el principio un alumnado diverso, entre el que no faltaron personalidades que llegarían a ser muy destacadas. Durante los primeros años fueron alumnos de la escuela Trinidad Arroyo, una de las primeras oftalmólogas de España; Claudio Sánchez Albornoz, estudiante de Filosofía en esa época; Mercedes Rodrigo Bellido, que sería la primera psicóloga española; y María de Maeztu, que se preparaba para ir a Alemania a estudiar la filosofía de Nartop.
Algunos alumnos llegaron a ser músicos profesionales de prestigio como el director de orquesta Rafael Benedito Vives, alumno de Italiano; Fidela Campiña, alumna de Árabe, que fue soprano y una de las voces más polivalentes de la ópera española del siglo XX; o María Rodrigo Bellido, alumna de Alemán y reconocida concertista.
Probablemente la alumna más destacada por su trayectoria profesional fue Carmen de Burgos, alias Columbine, que había sido la primera mujer redactora y también la primera corresponsal de guerra antes de empezar a estudiar Italiano en la Escuela y que llegó a ser una gran activista a favor de los derechos de la mujer y una de las intelectuales más relevantes de la Edad de Plata.
Más adelante, hay que destacar alumnos como Plácido Ramón Castro del Río, escritor, periodista y figura relevante del nacionalismo gallego; Pilar Arniches, hija del comediógrafo Carlos Arniches; y Elena Paunero Ruiz, que finalizó sus estudios de francés a los 15 años y llegaría a ser una destacada botánica.
Como anécdota está el hecho de que el Presidente de la República Niceto Alcalá Zamora matriculó a sus hijas en francés. Según se ha transmitido desde la época, su mujer iba todos los días a buscarlas, pero no quería recibir ningún trato especial y se sentaba a esperarlas, con los demás, en uno de los bancos del pasillo.
Personal docente
En el claustro de profesores se incluyen también varias figuras destacadas.
El primer profesor de Español para extranjeros fue Manuel de Sandoval y Cútoli, catedrático de instituto, Académico de Número de la Real Academia Española y poeta.
También desde los inicios figura en la nómina de profesores Enrique Díez-Canedo y Reixa, reconocido intelectual de la época, autor de varias obras literarias y traducciones del francés, inglés, alemán e italiano y profesor de Francés de la escuela. En el siguiente apartado, dedicado a los directores, volvemos sobre su figura.
Sin duda el profesor más conocido de la escuela fue el escritor Pedro Salinas, que ejerció su labor docente entre 1930 y 1936. Este sería su último destino antes del exilio. Solo dos años después de ingresar en la escuela, participó activamente en la creación de la Universidad Internacional de Santander, cuyos cursos de Español para extranjeros eran un exponente de la preocupación del momento por impulsar la difusión de la lengua y cultura españolas. La Guerra Civil sorprendió a Pedro Salinas precisamente en uno de los cursos de verano. Decidió exiliarse en Estados Unidos y poco después sufrió expediente de depuración y separación definitiva del servicio.
José Argüelles Vázquez, conocido arabista, intérprete e intelectual de espíritu abierto y conciliador, fue profesor de Árabe desde 1919 y era el director de la escuela cuando estalló la guerra. También a él le dedicamos unas palabras en el siguiente apartado.
Directores
El Ministerio de Instrucción Pública encargó la organización y dirección de la escuela a José González – Olivares y Molina, catedrático de lengua alemana de la Escuela Elemental de Santander desde 1900. Mantuvo el cargo durante los primeros cinco años, hasta que finalizó la etapa de organización. Fue entonces cuando el ministerio consideró conveniente nombrar director a uno de los profesores del claustro, Ángel de Luque y Calvo, anterior secretario, profesor de inglés y conocido periodista, que estuvo en el cargo hasta 1920.
Tras los primeros años en los que se sientan las bases de lo que sería la institución, se inicia un periodo de mayor estabilidad y reconocimiento. Esta etapa comienza con el nombramiento de uno de sus directores más destacados: Rodolfo Gil Fernández, profesor de italiano desde 1915, hombre muy activo y de arraigado espíritu liberal que tenía una larga carrera como periodista y que incluso llegó a ser Senador y dos veces Gobernador Civil.
Fue autor de varias obras de investigación y mantuvo muy buenas relaciones con arabistas, figuras importantes del sefardismo y con instituciones como la Hispanic Society de Nueva York. Su labor en la Escuela Central de Idiomas fue decisiva porque creía en ella como centro de enseñanza abierto a la ciudadanía y muy necesario para la sociedad española.
Director Rodolfo Gil Fernández
«Esta segunda etapa comienza con el nombramiento de Rodolfo Gil Fernández como Director de la Escuela Central de Idiomas, el cual estableció un programa mínimo de las necesidades más apremiantes: un reglamento orgánico, aumento de personal, ayuda para la adquisición de libros y publicaciones con el fin de crear una biblioteca especializada, becas de intercambio o bolsas de viaje para los alumnos que sobresalieran en los ejercicios del Certificado de Aptitud, etc. Considerando la época en que esas peticiones fueron realizadas, resulta evidente que el Director poseía una idea muy exacta y moderna de lo que esta institución debía ser.»
Ministerio de Educación, Cultura y Deporte: La enseñanza de las lenguas extranjeras en España.
En 1931 fue nombrado director Enrique Díez-Canedo y Reixa, profesor de francés desde 1911, autor de varias obras literarias, traductor del francés, inglés, alemán e italiano y conocido intelectual vinculado al gobierno de la II República. Poco después fue enviado a Uruguay como representante diplomático, cargo que desempeñó hasta el 18 de julio de 1934, momento en que se reincorporó a las clases. En 1939 fue separado definitivamente del servicio como profesor, según resolución del Ministerio de Educación Nacional, por haberse instruido expediente de depuración. Al igual que Pablo Salinas, murió en el exilio sin haber recuperado sus cátedras.
José Argüelles Vázquez, conocido arabista y profesional muy respetado entre sus compañeros, era el Director de la Escuela cuando estalló la guerra. Sufrió expediente de depuración y fue separado definitivamente del servicio en 1941, fecha en la que ya estaba en la cárcel. Murió en 1965 y nunca recuperó su Cátedra.
En 1936 la milicia ocupó el edificio de la Escuela Central de Idiomas, por lo que las clases se suspendieron hasta 1939, una vez terminada la guerra civil.
A pesar de haber estado en plena zona de combate, se conservan intactos prácticamente todos los documentos de su archivo (libros de matrícula, exámenes, carpetas de profesores, actas, oficios, etc.).
La Escuela Oficial de Idiomas de Madrid – Jesús Maestro, heredera de la Escuela Central, custodia ese legado.
El encargado de la reapertura de la escuela tras la guerra civil fue Javier Tapia y Cervantes, profesor de inglés, ya que los miembros del equipo directivo anterior estaban en el exilio o en la cárcel.
En estos años se mantiene el enfoque metodológico que caracterizó la escuela desde sus inicios: desarrollo de las destrezas comunicativas, enseñanza inductiva de la gramática y, en general, una metodología muy avanzada para la época. A este planteamiento contribuyó sin duda Javier Tapia y Cervantes, cuya formación había tenido lugar en la escuela junto a profesores que defendían la enseñanza de la lengua desde un punto de vista práctico.
Tras la Guerra Civil, solo el 50% del alumnado continuó sus estudios, aunque ya en 1945 se disparó la tendencia ascendente. Los profesores que querían ocupar de nuevo su plaza debían pasar por un expediente de depuración político, que debía resolverse favorablemente.
En 1942 fue nombrado director de la Escuela Jesús de Azara y Heredia, profesor de alemán desde 1914. Aunque había ejercido durante unos años su profesión de ingeniero en Berlín y en Madrid, prácticamente toda su trayectoria profesional estuvo dedicada a la docencia del alemán y el francés en distintas facultades universitarias y, sobre todo, en la Escuela Central de Idiomas.
Azara y Heredia fue un germanófilo conocido en la España de la posguerra y había sido comisionado oficialmente para ir a recibir a Himmler a la frontera con motivo de su visita a España y la preparación del encuentro entre Hitler y Franco.
Director Jesús Azara
Director Agra Cadarso
Un director decisivo fue Joaquín Agra-Cadarso, profesor de español y portugués y catedrático de instituto que ejerció la docencia en distintas instituciones. Autor de diversas publicaciones como Síntesis gramatical (1951) o Gramática española: ejercicios y lecturas (1959), fue condecorado con la gran cruz de Alfonso X el Sabio por su dilatada labor como docente e investigadora.
Acto de homenaje a los directores de EOI celebrado con motivo del 95 aniversario de su fundación

