Alumnos que ayudan
a otros alumnos
El Programa de Alumnos Ayudantes convierte la escucha, la confianza y la colaboración entre compañeros en herramientas para mejorar la convivencia en el centro.
La convivencia también se aprende
Muchos conflictos comienzan cuando desaparecen la comunicación, la confianza o la colaboración. El Programa de Alumnos Ayudantes parte de una idea sencilla: esas relaciones también pueden reconstruirse desde el propio alumnado.
Algunos estudiantes, elegidos entre sus compañeros y después de recibir formación, se convierten en personas de referencia dentro del grupo.
Su función es escuchar, acompañar, detectar dificultades y ayudar a encontrar caminos para resolver los problemas, siempre con el apoyo del profesorado responsable.
Un compañero de confianza
En los grupos participantes se seleccionan dos alumnos que cuentan con la confianza de sus compañeros y muestran disposición para escuchar y ayudar.
Después de recibir formación, forman parte de un equipo que se reúne periódicamente con los profesores responsables para analizar situaciones y buscar estrategias de ayuda.
Ayudar requiere habilidades
No se trata de ser el alumno más popular ni de tener todas las respuestas. El Programa busca estudiantes capaces de generar confianza, escuchar y comprometerse con los demás.
¿Cómo puede ayudar?
La actuación del Alumno Ayudante se desarrolla principalmente dentro de las relaciones cotidianas entre compañeros.
Escuchar
Atender a compañeros que plantean dificultades relacionadas con la convivencia, sin juzgarles.
Acompañar
Apoyar a estudiantes que se sienten solos, aislados o poco integrados en el grupo.
Ayudar ante conflictos
Favorecer la escucha y la mediación cuando aparecen situaciones de molestia o intimidación.
Acoger a quien llega
Participar en la integración del alumnado nuevo, especialmente cuando existen dificultades de idioma o cultura.
Detectar dificultades
Identificar situaciones que pueden estar afectando a la convivencia dentro o fuera del aula.
Servir de puente
Ayudar a que un compañero conozca los recursos del centro y encuentre al adulto adecuado cuando necesita ayuda.
Ayudar no significa resolverlo todo
El Alumno Ayudante es un compañero formado para escuchar y colaborar, pero no sustituye a los profesionales del centro.
Saber cuándo pedir ayuda también forma parte de su responsabilidad.
Construir una convivencia mejor
De compañero a Alumno Ayudante
La participación en el Programa requiere un proceso de selección, formación y seguimiento.
También hay que aprender a ayudar
Antes de comenzar, los Alumnos Ayudantes reciben formación para disponer de herramientas que les permitan intervenir de manera responsable.
El objetivo no es convertirles en especialistas, sino enseñarles a escuchar, comprender situaciones y conocer sus propios límites.
Un equipo acompañado
Reuniones periódicas
El equipo de Alumnos Ayudantes se reúne aproximadamente cada dos o tres semanas con el profesorado responsable.
En estas sesiones se analizan las situaciones en las que han intervenido, manteniendo siempre la privacidad de las personas implicadas.
Siempre con apoyo
El profesorado acompaña el proceso, ayuda a identificar y analizar conflictos, proporciona pautas y valora las intervenciones realizadas.
Cuando una situación lo requiere, se buscan otros apoyos o se deriva a las personas responsables del centro.
Un centro donde también aprendemos a cuidarnos
Convivir no significa que nunca aparezcan dificultades. Significa aprender a escucharnos, pedir ayuda, detectar cuando alguien la necesita y buscar juntos una solución. El Programa de Alumnos Ayudantes permite que los propios estudiantes participen en ese proceso, haciendo de la colaboración, la empatía y la responsabilidad compartida una parte más de su educación.
