HUERTO ESCOLAR

El CEIP Chozas de la Sierra ha resultado ganador del primer premio del concurso Ecólatras, una plataforma medioambiental de eco-movilización, presentando su iniciativa “La huerta del CEIP Chozas de la Sierra: aula de naturaleza y proyectos de medioambiente”.

¿En qué consiste nuestra iniciativa?

Nuestro colegio está situado en un entorno privilegiado de la Sierra de Guadarrama, y desde hace años, venimos desarrollando diferentes iniciativas y actividades para acercarnos al conocimiento y cuidado del medioambiente con nuestro alumnado. 

Entre estas actividades, hace años nos iniciamos en el compostaje de una parte de los residuos orgánicos generados con los almuerzos del recreo y en el comedor escolar. El alumnado participa en el cuidado de la compostadora y en la obtención del resultado final, el compost.

El curso pasado dimos un paso más y empezamos a dar utilidad al compost generado. Gracias a la implicación del AMPA, las familias del colegio y la Asociación El Mediano, pusimos en marcha «La huerta del Chozas», que ha permitido a todo el alumnado, profesorado y familias participar activamente en el cuidado del huerto y adquirir conocimientos relacionados con el cultivo y el cuidado del medio ambiente, relacionándolo con contenidos curriculares de otras materias.

Además, este curso, como parte del proyecto de renovación y naturalización del patio que estamos desarrollando con el Ayuntamiento de la localidad, hemos creado junto al huerto un aula de naturaleza, en la que el alumnado tiene un espacio para poder desarrollar clases al aire libre y realizar un cuaderno de campo cuando tienen sesiones en el huerto escolar. Las mesas de este aula están hechas de un material reciclado proveniente de contenedores de residuo amarillo reciclados.

Dos días a la semana tenemos sesiones en el huerto, de manera que cada grupo de alumnado participa en él cada tres semanas. Siempre inician la sesión “alimentando a las lombrices” del compost, y para ello traen de casa un residuo orgánico que aportan a la compostadora.

Por otro lado, el alumnado de 4º, 5º y 6º ha participado, junto a otros seis colegios de la sierra madrileña, en el Proyecto Semillas por el clima, financiado por el Ministerio de Asuntos Sociales y Agenda 2030, y en colaboración con la cooperativa Germinando y la Asociación La Troje.

El objetivo principal de este proyecto es la creación de un banco de semillas interescolar entre todos los centros participantes, donde guardaremos semillas de variedades tradicionales de la Sierra de Guadarrama que hemos replicado durante este verano en nuestros huertos. Además, nuestros alumnos y alumnas están investigando y reflexionando sobre cómo estas semillas de variedades tradicionales son más resistentes a las condiciones climatológicas extremas y pueden ayudarnos a mitigar los efectos y adaptarnos al cambio climático desde nuestros centros educativos.

Con todo ello, estamos aprendiendo a ser ciudadanos responsables, a colaborar en el mantenimiento de un huerto ecológico en el que dar uso a los residuos orgánicos que generamos y a mantener la existencia de semillas de cultivo ecológico tradicional autóctonas de nuestra zona.

Gracias al premio conseguido podremos seguir desarrollando y ampliando este interesante proyecto por una futura sociedad concienciada y responsable con el medio ambiente.

¿Por qué un huerto escolar?

Los huertos escolares aportan multitud de beneficios a los niños y las niñas que participan en la actividad. Son una herramienta de aprendizaje vivencial y transversal, ya que nos permite trabajar contenidos de distintas áreas: ciencias naturales (las plantas, los insectos, los alimentos, el agua, etc), sociales (lugares y origen de las plantas, hechos históricos), matemáticas (geometría, números y cálculo, economía, etc), la lengua y la creatividad (cuaderno de campo). Nos permite desarrollar en ellos la curiosidad y el ingenio.

El huerto permite a los chavales aprender disfrutando del entorno, del sol y al aire libre, con los beneficios físicos y emocionales que eso conlleva. Ayuda a que tomen conciencia de la importancia de cuidar el medio ambiente y a familiarizarse con los alimentos saludables, fomentando en ellos la conveniencia de llevar una dieta equilibrada, rica en fruta y verdura.

Plantar el huerto requiere usar las manos para remover la tierra, coger y plantar semillas, utilizar instrumentos como palas o regaderas o recolectar, por lo que los niños y niñas mejoran sus habilidades motrices.

El trabajo del huerto exige que se coordinen entre ellos y ellas para repartir todas las labores que hay que hacer. Trabajando en equipo se fomentan las habilidades sociales, la cooperación y, además, valores como el esfuerzo, el respeto o la igualdad.

También es importante la responsabilidad individual. Cada uno asume la suya propia y esto les enseña a tomar decisiones y a asumir las consecuencias de las mismas. Impacta de manera positiva en su autoestima, ya que consiguen tener más confianza en lo que hacen y se sienten orgullosos de los resultados que logran.