Reflejos primitivos y dificultades de aprendizaje

Carolina Rodríguez Roncero es la psicóloga (y bióloga) del centro Sensiblemente que ha dado una ponencia sobre reflejos primitivos y dificultades de aprendizaje a padres y madres y profesores y profesoras del colegio. Ella nos lo ha explicado así.

El bebé nace con un cerebro muy inmaduro, pero cuenta con un amplio repertorio de movimientos automáticos llamados Reflejos Primitivos (RP), que le permite responder a los estímulos ambientales y adaptarse al entorno. Estos movimientos, además de ser muy importantes para la supervivencia, son claves en el neurodesarrollo.

Dirigidos desde la región más profunda y primitiva de nuestro cerebro, el tronco encefálico, deben madurar durante el primer año de vida. Gracias a la repetición de estos patrones motores se crean circuitos neuronales que conectan las diferentes áreas del cerebro y permiten su maduración. De este modo se establecen las bases neurofisiológicas para el desarrollo conductual, emocional y cognitivo.

Si todo va bien, al cumplir el primer año de vida, el bebé consigue que la mayoría de estos automatismos queden inhibidos desde áreas superiores del cerebro, integrados bajo movimientos voluntarios, pudiendo tomar el control de su propio cuerpo. Sin embargo, la persistencia de estos reflejos en el tiempo se asocia a inmadurez en el neurodesarrollo y a la aparición de dificultades sensomotoras, emocionales y cognitivo-conductuales: Dificultades de Aprendizaje, TDAH, TEA, etc.

Algunas de las señales que suelen observarse en las aulas, asociadas a la falta de integración de los RP, son:

  1. En el plano sensomotor: ¨malas posturas¨ asociadas a la falta de tono muscular y al pobre control postural, procesos de percepción sensorial deficientes (visión, audición, tacto), escasa conciencia espaciotemporal, ¨torpeza¨ y falta de coordinación motora, dificultades de pronunciación, malas pinzas, problemas de lateralidad, etc.
  2. En el plano conductual: impulsividad, dificultad para mantenerse sentado por un tiempo, problemas para mantener la atención y la concentración, exceso o déficit de actividad (hiperactivo vs hipoactivo), falta de control de esfínteres, problemas para socializar, fatiga rápida y rechazo ante tareas escolares, chupa/muerde uñas, pelo o mangas de la camiseta, evita actividades deportivas, etc.
  3. En el plano emocional: podemos encontrar en un extremo niños inhibidos, inseguros, miedosos, ¨metidos en su mundo¨ y en el otro extremo niños hiperactivos e impulsivos, fácilmente irritables. En ambos casos, serán niños/as con un alto nivel de estrés e inseguridad emocional, que pueden mostrar frustración y falta de autoestima.
  4. En el plano cognitivo: disfunciones ejecutivas (atención, planificación, inhibición y autorregulación), problemas de compresión, dificultades de orientación espaciotemporal que afectan a la lectoescritura y las matemáticas (dislexia, disgrafia, discalculia…), pobreza en lenguaje y memoria, etc.

Los Programas de Integración de RP aprovechan la plasticidad neuronal del cerebro para retomar los procesos pendientes de maduración, estimular las áreas subcorticales que no están bien conectadas hasta alcanzar el máximo potencial de desarrollo para cada niño/a particular.

Tras realizar una evaluación de los RP diseñamos programas de intervención individualizados, basados en sencillos ejercicios con los que se repite el patrón de movimiento del reflejo y todas sus variantes, hasta lograr su completa integración. Estos programas sólo requieren de 5-10 minutos al día, ayudan a prevenir y superar problemas madurativos y favorecen el desarrollo armónico de los niños/as.

Carolina Rodríguez Roncero

Psicóloga & Bióloga

Consultora de Reflejos Primitivos y Desarrollo de la Lateralidad