Empezar el colegio supone un cambio importante para muchos niños y también para sus familias.
En el CEIP Emperador Fernando cuidamos especialmente esta incorporación, sobre todo en Infantil 3 años. Nuestro objetivo es que cada niño vaya conociendo poco a poco su aula, a sus compañeros, a los adultos que le acompañan y las nuevas rutinas hasta sentirse seguro dentro del colegio.
Cada niño necesita su tiempo
No todos los niños viven la llegada al colegio de la misma manera.
Algunos se incorporan con facilidad y otros necesitan más tiempo para adaptarse a los nuevos espacios, horarios, personas y rutinas. Por eso prestamos especial atención a cómo vive cada niño este proceso y procuramos acompañarlo de manera cercana.
La relación entre la familia y la tutora es especialmente importante durante estas primeras semanas.
Crear vínculos y sentirse seguro
Antes de pedir autonomía es necesario que el niño se sienta seguro.
Las rutinas diarias, la relación estable con la tutora, el conocimiento progresivo del aula y la convivencia con el grupo ayudan a construir esa seguridad.
En Infantil procuramos mantener la continuidad de la tutora con su grupo durante los tres cursos del segundo ciclo, favoreciendo así un conocimiento profundo de cada niño y una relación cercana con las familias.
La autonomía se aprende poco a poco
Ser autónomo no significa tener que hacer todo solo.
Durante Infantil acompañamos a los niños para que vayan adquiriendo progresivamente habilidades que les permiten desenvolverse con mayor independencia.
Guardar sus pertenencias, ponerse o quitarse una prenda, recoger los materiales, lavarse las manos, comer, utilizar el baño, organizarse en el aula, elegir entre distintas opciones o saber pedir ayuda forman parte de este aprendizaje cotidiano.
El adulto acompaña, ayuda cuando es necesario y va retirando esa ayuda conforme el niño adquiere seguridad y capacidad para hacerlo por sí mismo.
Rutinas que ayudan a crecer
Las rutinas tienen un papel muy importante en Infantil.
Saber qué ocurre al llegar, cómo se organiza una actividad, cuándo se recoge, cómo nos preparamos para salir al patio o qué hacemos antes de comer ayuda a los niños a anticipar lo que va a ocurrir y a ganar seguridad.
Con el paso de los meses, esas rutinas permiten que los niños dependan cada vez menos del adulto y participen de manera más activa en la vida del aula.
También acompañamos los pequeños accidentes
A los tres años la autonomía personal todavía está en pleno desarrollo.
Por eso el centro cuenta con un servicio de cambio de ropa para atender los pequeños accidentes que puedan producirse durante la jornada y facilitar esta etapa tanto a los niños como a sus familias.
Familia y colegio, trabajando juntos
La autonomía se desarrolla mejor cuando familia y colegio comparten expectativas y mantienen una comunicación cercana.
La relación con las familias nos permite conocer mejor a cada niño, anticipar dificultades y acompañar conjuntamente sus avances.
Durante estos primeros años no buscamos que todos hagan las mismas cosas al mismo tiempo, sino que cada niño avance desde su punto de partida y vaya ganando confianza, seguridad y autonomía.
